El Oro del Darién
El ORO DEL DARIÉN DE CARMEN MENA GARCIAPor Dr. Omar Jaén SuárezPanamá, abril de 2012 Hace poco un afamado escritor panameño, de ficción naturalmente, declaró que cualquiera podía escribir historia; sólo precisaba la colaboración de parientes que relataran sus recuerdos y así conoceríamos nuestro pretérito mediante una suerte de novela histórica, género amable es cierto, alejado casi siempre de la estricta realidad y que se presta, en algunos casos, para la construcción, con aviesos propósitos ideológicos o personales, de una falsa historia. Hoy, una historiadora española nos ofrece la espléndida demostración que cualquiera no puede escribir historia, ni siquiera la panameña. Carmen Mena García tampoco es cualquiera. Catedrática de Historia de América de la Universidad de Sevilla, con una vasta obra, se ha inclinado con pasión sobre el pasado de Panamá, sobre todo sobre la primera época formativa de nuestro país. Primero nos asombró, en 1984, con La Sociedad de Panamá en el siglo XVI; luego, en 1992, con La ciudad en un cruce de caminos y ese mismo año con Pedrarias Dávila o la Ira de Dios; después, en 1999, con Sevilla y las flotas de Indias. La gran armada de Castilla del Oro (1513-1514), y ahora, en el 2011, con El oro del Darién, que trata del período aunque lejano crucial de nuestro porvenir, de 1509 a 1526. Todos son libros gruesos, densos, extraordinariamente documentados, admirablemente escritos, ejecutados por una experta historiadora profesional con gran escuela y grandísima experiencia de investigación y docencia, tal como se practica en las universidades de verdad. Todas son obras que hacen autoridad en su materia y sobre el período y el espacio geográfico que tratan. Como anticipo de la celebración el próximo año del quinto centenario del descubrimiento del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa en septiembre de 1513, desde la costa panameña del Darién en el golfo de San Miguel, Carmen Mena García expone, de forma magistral, el establecimiento de las primeras cabezas de playa en la tierra firme americana por grupos de españoles, aventureros y también funcionarios reales, para la conquista del territorio, para la conformación de una nueva realidad que ha evolucionado hasta terminar en la actual de nuestro continente hispanoamericano. Explica, gracias además a una real y profunda cultura histórica, cómo la Edad Media española, el espíritu y los modos de la Reconquista de las yermas tierras ibéricas en manos de los moros, se trasladan a América, a nuestra tierra pero ahora poblada de otros seres humanos, indígenas de cultura cueva, quienes, a causa de las violencias de la conquista, las “entradas y cabalgadas” y las pandemias importadas de Europa desaparecen rápidamente de la mitad del territorio ístmico. Estamos en el Renacimiento pero la mentalidad es medieval; ocupamos una selva tropical húmeda pero los instrumentos, las técnicas, las instituciones y las experiencias son las del Mediterráneo más seco. Esos desfases, temporales y espaciales, los comprende mejor que nadie Carmen Mena García quien nos hace así comprender una realidad histórica antigua, de hace ya medio milenio, como nadie lo había hecho, con tanta pertinencia e inteligencia, sobre el istmo panameño, especialmente en sus capítulos sobre la “Geohistoria del Darién” y “Santa María de la Antigua, principio y fin”. Una erudición fenomenal sustenta la obra de Carmen Mena García. Ella nos hace penetrar en la intimidad de los primeros pobladores, en la hueste castellana que ocupa el Darién, con nombre y apellido y su tránsito por la selva tropical, por el istmo panameño, a menudo rápido para terminar en una tumba anónima, para fundar la ciudad de Panamá en 1519 o para partir a otros lares. Erudición que también aparece en la revelación de la economía de esa primera colonia, conservada todavía en el Archivo General de Indias de Sevilla en gruesos legajos de cuentas reales que dicen también mucho sobre otros aspectos de la vida cotidiana y de la estructura de una nueva sociedad que está fabricándose en el Nuevo Mundo, en este laboratorio panameño, antes de expandirse en Centroamérica o más tarde en el fabuloso Perú incaico. Cuentas fiscales explotadas con mayor intensidad en los capítulos relativos a “la hueste conquistadora” y “las finanzas de la conquista”. Carmen Mena García no cae en ningún vicio de anacronismo prestándole a mentalidades, personajes y acciones pasadas los mismos valores de nuestras sociedades actuales. Explica, función primordial del historiador serio y responsable, siguiendo un método probado de investigación y de acuerdo con una llave de interpretación, el surgimiento de un mundo nuevo, de una sociedad original que será la base de la nuestra, confluencia de gentes de orígenes y continentes diversos que se encuentran en el istmo panameño desde hace ya cinco siglos. Carmen Mena García nos demuestra, a través de su obra, que el oficio de historiador existe, es harto difícil, exige una larga formación, un trabajo inmenso y talento probado pero que también ofrece resultados útiles y nos brinda una gran satisfacción porque revela el sustratum más profundo de nuestros grupos humanos y de nuestras sociedades nacionales, que deben ser solidarias de la más extensa raza humana.Referencia Bibliográfica. Mena García, Carmen. El oro del Darién/ Madrid, Centro de Estudios Andaluces, 2011. 639p. il.Sábado 21 de abril, reunión mensual del Círculo de Lectura Guillermo Andreve en Exedra a las 11am.Al leer somos mejores.