01st Jun2012

¿Cuánto durará el teflón?

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¿Cuánto durará el teflón?

Licdo. Evans A. Loo – Abogado y Politólogo

Ronald Reagan, George Bush, Lula Da Silva, Néstor Kirchner (Q.E.P.D), Álvaro Uribe, y Daniel Ortega, bien podrían ser denominados “presidentes de Teflón” porque no importó jamás cuántos escándalos explotaron en su administraciones, a estos nunca se le pegaron, afectando sus altos niveles de aprobación. Sin importar lo que pudo salir mal durante sus períodos presidenciales , ya fuera bajo su control o no, siguieron siendo populares, ninguna acusación o ninguna mala noticia se le pegaba, como si estuvieran recubierto de una capa no adherente.

En América Latina, donde el creciente desencanto hacia la democracia está erosionando todavía más la confianza pública en los políticos, un nuevo tipo de “político teflón” está surgiendo, pero con la variante que ni siquiera las mejores noticias se le pegan. De allí que veamos como en nuestros países, ingentes sumas se consumen en propaganda para alertar sobre las buenas obras que hacen los gobiernos.

Y tiene mucha lógica lo que esta pasando. No obstante las buenas noticias de crecimiento económico en toda el área, la popularidad de muchos mandatarios continua a la baja en espiral y en caída libre, y hemos visto como en nuestro país, no obstante las obras que están a todas luces vista, la aprobación de la gestión de Ricardo Martinelli, ha dado un bajón sin precedentes refutando el convencionalismo político de que la popularidad de un presidente mejora a la par con la economía.

Una excepción a la regla la tenemos en el caso del ex presidente Ernesto Pérez Balladares, quien pese a todos sus esfuerzos, no pudo lograr que el asunto de los señalamientos referente al supuesto otorgamiento de licencias de salas de maquinas (sin pagar un centavo de derechos de llave al gobierno) y bingos, a personas de su entorno familiar o amical, le resbalara como aceite en sartén.

Los casos de Martin Torrijos y Mireya Moscoso, son emblemáticos. A Martin Torrijos o el asunto del CEMIS le resbalo por completo, o no le ha pasado nada en virtud de un acuerdo o seguro de vida que a lo mejor pudo tener cuando salió del gobierno. En cuanto a Mireya, el asunto nos resulta hasta patético. Ninguna averiguación seria y responsable le ha tocado por los escándalos de la Fundación Mar del Sur, del Museo del Tucán, del Helicóptero y los duro dólares.

Ella, gracias a sus artes escénicas, ha pasado agachada en todo esto completamente inmaculada. Aun cuando el actual presidente le dijo que ella debería estar presa, nada ha ocurrido, y la excusa es que otras personas de su propio partido piensan lo mismo (¿???) al menos fue la respuesta que dio a todos en el programa de CALA que se transmite por CNN en español.

En mi opinión, muy personal por cierto, todo este asunto del escandalo de FInnmecanica, y los otros mas, que los voceros de este gobierno señalan como alevosos ataques de una alegada oposición, (que en realidad es un chiste), si han tocado en algo la popularidad del presidente, por mas que estos no quieran reconocerlo. Quizá de la investigación a lo mejor no resulta nada cierto, y resultan ciertas las afirmaciones del presidente que son puro “bochinche” pero de que no ha podido sacar a relucir el teflón, no ha podido hacerlo por mas que lo niegue.

Porque el problema no han sido los escándalos, a los cuales ya nos estamos acostumbrando, sino a la forma tan errática, como se manejan las respuestas que se dan a estos. Por otro lado, responder con la confrontación, el insulto, la amenaza y la diatriba, no ayuda en nada a mantener el clima de paz y sosiego que tanto necesitamos en estos momentos, que estamos a un paso de una explosión social, porque la gente esta dejando de comer. Y cuando se deja de comer, la gente no piensa, y la gente que no piensa destruye.

Los programas encaminados a solventar una necesidad social, no son gracias que otorgan los gobernantes de turno a los ciudadanos, son el cumplimiento de una obligación asumida. Nada debemos los panameños ni de ahora ni de mañana a las obras que haga este gobierno o hayan hecho los anteriores. Nada tenemos que agradecer en lo absoluto. Sacar de un bolsillo para meter en otro no es ninguna gracia, lo extraordinario es que las obras se hagan con dinero que salga del buen funcionamiento administrativo y el ahorro, no del bolsillo de los panameños, gracias a nuevos impuestos.

No podemos buscar culpables por el incremento de los precios de la canasta básica, y si lo hacemos jamás los encontraremos. Lo que si podemos hacer es pedirle a este gobierno que consulte con la gente cada vez que se le ocurra hacer algo, ya que de nada sirve que hagamos nuevas escuelas, nuevos hospitales y nuevas calles, cuando no tendremos alumnos que asistan, enfermos que atender, ni personas para transitar, porque se han muerto de hambre, miseria y necesidad.

La clase política panameña aun cuando parece inmune a los serios cuestionamientos de la población sobre sus actos, no lo esta. Los resultados están en las encuestas y sobre la preferencia del electorado. Todos los candidatos juntos, no llegan a captar ni el 50% del electorado, cada día mas confuso y con una marcada tendencia a la abstención en el próximo certamen electoral.

Porque contrario a lo que piensan, la capa de teflón de la que se habían revestido, el fragor de la actividad política nacional, poco a poco se ha ido desgastando, porque en realidad, no ha sido posible el mantener prácticamente el mismo nivel de popularidad luego de todos los problemas que han creado con sus actos y una conducta alejada de los intereses del pueblo, y todos loa embates recibidos por los opositores, lo que refleja es que estamos frente a que una posible crisis de gobernabilidad.

La era de los políticos con Teflón, esta llegando a su fin… pero en nuestro país, hasta cuando durara el teflón?

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